Cuando empecé en la montaña no encontraba nada en español sobre botas: nadie contaba qué usaba de verdad ni por qué. Así que aquí va mi experiencia real con las tres botas que llevo, cuándo uso cada una y cómo elegir la tuya sin gastar de más.
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Tres botas, una para cada terreno
No hay una bota que lo haga todo bien. He acabado con tres niveles de rigidez, uno para cada tipo de terreno y época del año. Si tuvieras que quedarte solo con una para empezar, sería la primera.

1. La blanda para todo: La Sportiva TX5 GTX
Fueron mis primeras botas de verdad; antes tiraba de zapatillas. Llevan tres años conmigo y con ellas lo he hecho absolutamente todo: Picos de Europa, la Alta Ruta, Peñalara, el Pico del Lobo, travesías de 100 km. Entre las últimas rutas potentes les habré metido 200-300 km. Son blandas pero van muy bien protegidas: esa banda de cuero alrededor aguanta la abrasión de las zonas pedregosas y evita que se rompan. Parecen nuevas y tienen tres años de caña. El único pero: llevan Gore-Tex, así que en verano el pie se calienta un montón. No sufres, pero se nota. Aun así las sigo usando.

2. La semirrígida para casi todo el año: La Sportiva Aequilibrium
Es de mis últimas adquisiciones. Estuve tres años haciéndolo todo con las TX5, pero quería algo con más caña para invierno, primavera y otoño, sobre todo aquí en Madrid, donde no hay condiciones de invierno duro todo el tiempo y no siempre compensa la bota rígida. La Aequilibrium admite crampón semiautomático, es ligera, cómoda y calentita; además no es de cuero (quería probar otra alternativa) y la puntera es bastante rígida para la abrasión en terreno escarpado. Llevo un par de meses dándole caña y encantado; hay gente que la usa en los Alpes para alpinismo ligero y escalada en hielo.

3. La rígida para invierno de verdad: La Sportiva Nepal
Estas son las de los días serios: alpinismo invernal puro, hielo, cuatromiles. No son para un 7000 u 8000 (eso ya es otra bota), pero para los Alpes y aventuras de altura van perfectas. Admiten crampón automático, son sorprendentemente ligeras para lo que son y calentitas de verdad: no he pasado nada de frío. En Pirineos y en Peñalara con nieve y viento fuerte han ido como si nada.

Cómo elegir (sin gastar de más)
La regla es sencilla: compra la bota para el terreno que pisas de verdad, no para la foto. Si empiezas y haces rutas y trekking, una bota blanda tipo TX5 te sobra y te durará años. Si metes invierno y quieres crampón ocasional, una semirrígida como la Aequilibrium. Y solo si haces alpinismo invernal de verdad tiene sentido la rígida tipo Nepal. Subir de rigidez sin necesitarlo es gastar de más y andar incómodo. Y ojo con el Gore-Tex: te mantiene seco y calentito, pero en verano pasa factura. Es el compromiso de casi cualquier bota impermeable.
Tienes el vídeo aquí arriba para ver las tres botas en mano y en ruta; se entiende mucho mejor viéndolas. Si te ha servido y quieres que siga sacando análisis honestos de material (que en español apenas hay), suscribirte al canal es la mejor forma de que sigan saliendo. Y un guiño: si has llegado hasta aquí eres del 1% que se lo lee todo; déjame en los comentarios del vídeo una bota y una mochila 🥾🎒 y me alegras el día.

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